
A través del Programa Especial de Pueblos Indígenas (PESPI), la estrategia busca promover un sistema de salud respetuoso e inclusivo, integrando saberes ancestrales al modelo biomédico.
Chile es un país conformado por once pueblos originarios que conservan cosmovisiones propias para comprender la vida, la salud, la enfermedad y la muerte, es decir, existen variables culturales que influyen en indicadores sanitarios de nuestra población. En este contexto, el Hospital San Pablo de Coquimbo ha fortalecido su trabajo, para avanzar paulatinamente a un modelo de salud intercultural, que incorpore prácticas y saberes ancestrales al sistema de salud público como una forma de respeto y valoración de la diversidad cultural.
Según definición del Ministerio de Salud, éste es entendido como un encuentro respetuoso y complementario entre los sistemas de salud de los pueblos originarios y el modelo biomédico, directrices que han sido oficializadas a través del Decreto N° 21 y el reglamento para los recintos hospitalarios, que norma el derecho de las personas pertenecientes a pueblos indígenas a recibir una atención de con pertinencia intercultural.
En esa línea, el Hospital San Pablo formalizó tanto su Comité Gestor Intercultural como instancia asesora, mediadora y propositiva; como la Mesa de Salud de Pueblos Originarios. Esta última, está compuesta por más de 15 asociaciones y comunidades indígenas locales, participativas e interlocutoras en la implementación de diferentes acciones interculturales.
Como parte de este trabajo colaborativo, se desarrolló un espacio de encuentro e intercambio entre ambos sistemas de salud, guiado por sanadoras y portadoras de saberes ancestrales. La actividad, desarrollada en la Comunidad Diaguita Elke de Tambillos y que contó con el apoyo del Municipio de Coquimbo, permitió a funcionarios del hospital conocer prácticas de medicina herbolaria, intervenciones de danza y canto, preparación de macerados, aromaterapia y otros conocimientos ligados a la ancestralidad.
“Facilitar el proceso de atención en salud, reconociendo y valorando la dimensión cultural de pacientes, constituye un cambio de paradigma que es progresivo en la institución. El reconocer la dimensión intercultural de nuestra comunidad usuaria debe ser permanente en nuestro quehacer en salud” señaló el Dr. Gabriel Sanhueza, director del Hospital de Coquimbo.
Ana Torres, presidenta de la mesa de Salud Pueblos Originarios, comenta que el encuentro ha sido una “oportunidad maravillosa de poder visualizar parte de nuestra medicina ancestral, que ha sido transmitida a través de las generaciones. Ambos sistemas de salud se pueden complementar, porque nosotros vemos más allá de lo físico, vemos lo espiritual, la energía, y sabemos localizar sus melodías corporales”.
Al respecto, el jefe de la Unidad de Participación Social y Satisfacción Usuaria del Hospital de Coquimbo, Mario Castillo, explicó que “la jornada fue relevante para acercar dos sistemas de salud, instancias que se seguirán fortaleciendo para la necesaria apertura en la comunidad hospitalaria. La mayor pertinencia, mejor satisfacción usuaria y mejor trato también se relaciona a respetar y valorar dimensiones culturales de nuestros usuarios”.
Opinión que comparte Yasmín Tabilo, de la Asociación Fuerza Ancestral, quien señala que es importante poder trabajar en conjunto, porque “hay que tener en consideración que al hospital llegan personas de los sectores rurales, que están acostumbrados a la medicina natural, a tomar sus hierbas para calmar sus dolores. Entonces, es una gran oportunidad para fortalecernos en los saberes de nuestros antepasados”.
Acompañamiento espiritual
Otro de los avances relevantes es la incorporación de los pueblos originarios en el protocolo de acompañamiento espiritual del establecimiento. Para estas comunidades, la espiritualidad es una dimensión inseparable del equilibrio físico, emocional, social y comunitario, constituyendo un pilar fundamental del bienestar integral.
“El acompañamiento consiste en garantizar medios efectivos, oportunos y culturalmente pertinentes para que una persona hospitalizada pueda recibir apoyo y contención espiritual, de acuerdo con su cosmovisión, a través de un o una guía espiritual reconocido por su comunidad, resguardando siempre la dignidad, seguridad y bienestar integral de la persona”, explicó Daniela Silva, enfermera referente de la Estrategia de Humanización.
Asimismo, destacó que este protocolo permite abordar la dimensión espiritual como parte esencial del cuidado, especialmente en situaciones de vulnerabilidad, enfermedad, fin de vida o duelo.
Con esta iniciativa, el Hospital San Pablo de Coquimbo se posiciona como uno de los dos centros hospitalarios de la región que han incorporado de manera formal a los pueblos originarios en su protocolo de acompañamiento espiritual, reafirmando su compromiso con una atención de salud más humana, inclusiva y culturalmente pertinente.
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